UGPEM. CAPÍTULO 94. El primer instinto
UGPEM. CAPÍTULO 94. El primer instinto
La distancia no era extremadamente larga, el problema era que no podían tomar un avión regular, así que el viaje en barco y con una rehén era más penoso y lento.
Cada seis horas Max recibía una de aquellas inyecciones. Estaba atada firmemente y amordazada, así que no había mucho que pudiera hacer para resistirse. Apenas si abría los ojos, la hacían comer a la fuerza y los últimos dos días los pasó inconsciente, porque apenas pisaron suelo Egipcio su lugar