CAPÍTULO 110. Me gusta cuando te vuelves salvaje
CAPÍTULO 110. Me gusta cuando te vuelves salvaje
Alejandra no supo por qué, pero de repente las manos le temblaron y soltó a Scott con un movimiento que lo hizo sonreír. Sin embargo en el fondo, en lo más hondo de sus ojos, podía ver el deseo y la determinación de aquel hombre.
—Scott... no... —Pero por muy indignada que quisiera parecer, a él no le habían pasado desapercibidas sus pupilas dilatadas y la respiración irregular a la que se movían sus pechos—. Espera...
Pero ya era demasiado tarde