CAPÍTULO 109. Suéltame, Alejandra
CAPÍTULO 109. Suéltame, Alejandra
La abrazó, la besó, la escuchó protestar y no le hizo ningún caso mientras Alejandra lo golpeaba furiosamente... con un cojín.
—No me dolió —gruñó Scott sobre su boca porque sentía que cada vez lograba enojarla más cuando la besaba y según el abuelo, enojada era bueno.
—¡Si me sigues besando así otra cosa es la que te va a doler! —replicó ella y Scott tiró de su silla hacia el centro de la habitación, sentándose él en uno de los divanes para quedar a su altura.