Capítulo 6
Mi corazón empezó a latir a mil por hora mientras Mr. Blackwood se acercaba a mí, con esos ojos de fuego tan penetrantes que me quemaban la piel con el calor del mismísimo infierno. Dejando apenas un mínimo espacio entre nosotros, se detuvo y clavó su mirada en la mía. Creo que fue en ese preciso instante cuando me cayó el verdadero peso de mi decisión; la sombra de mis propios pensamientos se cernía sobre mí. Con lentitud, colocó su mano debajo de mi mandíbula y me obligó a mirarlo