Stephen guía suavemente a Anna de regreso al interior de la casa, con los ojos llenos de una mezcla de preocupación y tristeza. Al llegar nuevamente al dormitorio, la ayuda a sentarse sobre la cama y la cubre con ropa extra para combatir el frío.
Escoge cuidadosamente sus palabras, consciente de lo delicada que es la situación.
—Anna, por favor, intenta pensar... recuerda —le suplica, con un deje de desesperación en la voz mientras se pone en cuclillas frente a ella y apoya con suavidad una man