El gran día finalmente había llegado. Era de noche y la Mansión Blackwood ofrecía una vista impresionante. Su elegancia habitualmente sobria había sido reemplazada por una atmósfera exuberante, digna de una gran celebración. Mientras decoraban la entrada, un caleidoscopio de globos multicolores flotaba con gracia en el viento. Faroles encendidos con luces deslumbrantes guiaban a los asistentes hacia el salón donde se llevarían a cabo las actividades.
La drástica transformación cautivó a todos l