—¿Qué hice? —preguntó Anna de inmediato, fingiendo inocencia.
—¡No actúes como si no supieras lo que has hecho! —dijo Mr. Blackwood entre dientes—. ¿Por qué lo trajiste aquí?
—¿A quién? ¿A Jimmy? —preguntó Anna, siguiendo con su papel de no entender nada.
—Se supone que hoy es mi único día especial y, aun así, lo traes a él. ¿Por qué, Anna? —cuestionó, tratando de contener la rabia que llevaba dentro.
—A ver, relájate —dijo ella con los ojos abiertos de par en par, claramente sorprendida por su