Perspectiva de Anna
Eran las primeras horas de la tarde y el sol se ocultaba lentamente. Habíamos regresado de nuestra visita a la mina de diamantes y también de la reunión para las negociaciones. No logramos llegar a un acuerdo todavía, ya que los lugareños tenían sus propias exigencias.
El señor Blackwood había dado por terminada la reunión bajo la premisa de que lo pensaría y les daría una respuesta, pero me daba la impresión de que no estaba dispuesto a ceder ante ninguna de sus peticiones.