8. Delante de la angustia
¡Esa arrogancia la enoja a más no poder!
—No estoy diciendo cosas que no son. Es lo que ha dicho. Que no diga que soy la madre. Pues, ¿Quién más será la madre? No haré esto —para María Teresa ésta cercanía acorrala su sentidos. Ni siquiera puede verlo y toda su respiración se entrecorta. Porque la respiración de Luis Ángel Torrealba está cercana de su nunca y el estremecimiento es inevitable para ella.
Sin embargo, la voz de Luis Ángel vuelve a oírse, colocando sus pelos de punta.
—Llévese e