40. Inocente...
La última vez que se había sentido así fue hace tanto tiempo atrás, en la soledad que emanaba estar todos esas noches con su embarazo, porque tanto las hermanas de Antonio y su madre la dejaban en aquel rancho que parecía un infierno cuando llovía como cuando apenas la luna se dejaba ver. Antonio se aprovechó de ella en varias ocasiones.
Como se había criado en el convento de las monjas toda su vida, al conocer a Antonio un día cuando fue a misa, su vida cambió para siempre. La había enamorado