El tiempo pareció detenerse mientras sus miradas se entrelazaban. Bárbara y Bastián intentaban descifrar las emociones del otro, la maraña de sentimientos que fluía entre ellos. Bárbara se dio cuenta de que sus propias barreras estaban cayendo, al menos por ese breve instante. El aire en la sala era denso, casi palpable. El eco de sus respiraciones llenaba el silencio.
Finalmente, Adler rompió la tensión, aclarando su garganta y recordándoles su presencia con una sonrisa que bordeaba la diversió