-XXXIV-

Keerd entró en casa con Daylhan en brazos.El castaño parecía estar en una especie de letargo.

Como si solo su cuerpo estuviera allí pero su mente se hubiera ido.

Keerd subió con él las escaleras hasta llegar al dormitorio.

Despacio, lo depositaba en el lecho.

Suavemente.

Daylhan, en cuanto notó su cuerpo descansar en la cama, dio la espalda al moreno.

-Daylhan-

-No...no debí haber venido..

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Rosario Montaño Rodriguezque pena lo de Gydeon ........., no me gustó q muriese
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