Mundo ficciónIniciar sesiónEl sol comenzaba a salir. Keerd, sin soltar de la mano a Daylhan, se dirigían hacia donde el resto aguardaba.
Cómo si solo estuviera sumido en un profundo sueño, con sus mejores galas y perfectamente acomodado, Gydeon yacía en la pira del interior del barco.
Daylhan volvió el rostro hacia Neilan.
Éste, sin poder dejar de llorar, era sujeto por Izan y Adelain. Había intentado subirse al barco con él para irse junto a







