La atmósfera en la mansión se volvió densa y tensa tras la sorprendente aparición de la mujer misteriosa. Todos los ojos se centraron en ella, y el silencio se hizo palpable, como si el tiempo se hubiera detenido. Guillermo, atónito, se quedó sin palabras, mientras la pequeña Laura se aferraba a Tania, temblando de miedo y sin comprender qué estaba pasando.
—¿Quién eres tú? —preguntó Guillermo, con su voz temblando entre la confusión y la incredulidad—. ¿Cómo te has atrevido a entrar aquí a in