Guillermo, visiblemente molesto con Valeria, le preguntó: —¿Esperas a alguien?
—No, pero tal vez deberías abrir; podría ser alguna de tus amantes —respondió Valeria, llena de desdén. Guillermo decidió ignorar el comentario, sin querer prolongar la discusión. Al abrir la puerta, se quedó sorprendido y rápidamente miró a Valeria.
—La visita es para ti. Es tu ex prometido, Javier. Así que, ¿por qué no vas a saludarlo? —dijo, con un tono cargado de sarcasmo y celos. Valeria, atónita, no comprendía