Después de una larga espera, el médico apareció en la sala.
—¿Cómo está mi hija, doctor? —preguntó Guillermo, con una expresión de angustia, mientras Valeria le sostenía la mano en señal de apoyo.
—Señor Martínez, lamento informarle que las noticias que traigo no son alentadoras.
—¿Qué quiere decir con eso, doctor? Por favor, hable. ¿Cómo está mi hija?
—Laura no ha respondido al tratamiento como esperábamos. En las últimas semanas, su estado de salud ha empeorado considerablemente. Lo últim