CAPÍTULO 183
Lucía se dejó caer sentada en la paja, apoyando la espalda contra la madera del box. Miró sus manos, sus brazos cubiertos de fluidos, y luego bajó la vista hacia su ropa. Su vestido de seda azul noche, elegida cuidadosamente por su estilista estaba completamente arruinada. Tenía manchas