CAPÍTULO 193
Thiago estaba sentado tras su escritorio, con la vista fija en la pantalla de su tableta, fingiendo revisar unos gráficos de rendimiento que no lograba procesar.
Dos golpes secos y rítmicos en la puerta rompieron su trance.
— Adelante —dijo Thiago, enderezándose en la silla y adoptando