CAPÍTULO 182
Sofía y Esteban llevaban casi una hora conversando apoyados en la cerca de las caballerizas.
Hasta que la tranquilidad se rompió con un sonido bajo, gutural y prolongado.
La yegua alazana, que hasta ese momento había estado caminando en círculos lentos y perezosos, se detuvo en seco. S