CAPÍTULO 107
La Gala Anual de la Fundación De la Vega siempre había sido el evento social del año, pero esta edición tenía un sabor distinto. Era la coronación pública de una nueva era, y la familia había decidido no escatimar en opulencia. Tal como Alexander había predicho, nadie iba sencillo.
Elisa De la Vega bajó de su limusina con la barbilla en alto, convencida de que esa noche sería su triunfo definitivo. Llevaba un vestido de alta costura color champán, bordado con cristales de Swarovski