74. La primera palabra que se quedó
El último día en Suiza llegó envuelto en una luz suave. El cielo no estaba completamente azul, pero era luminoso a su manera, como si entendiera que las despedidas no tenían que ser dramáticas. Emma cerró la maleta con cuidado, asegurándose de que la ropa abrigada de Ethan estuviera bien ordenada. James revisó los pasaportes y los billetes, luego se detuvo, mirando alrededor de la pequeña casa como si quisiera guardar cada rincón en la memoria.
—Antes de ir al aeropuerto —dijo James—, compremos