44. El ataque de Harry
El cielo de Londres amaneció gris aquel día. Una lluvia fina caía tras las ventanas del hotel donde Emma y James se alojaban. El aire en la habitación era fresco, pero el ambiente estaba cargado de tensión. James estaba sentado junto al escritorio, leyendo varios mensajes en su teléfono con el rostro cada vez más rígido.
Emma, que acababa de salir del baño, lo observó desde lejos.
—¿Qué ocurre? —preguntó en voz baja.
James no respondió de inmediato. Miró la pantalla una vez más, bloqueó el telé