135. Restaurante y Hotel
Esa mañana llegó sin señales de advertencia. La luz suave se filtraba por las ventanas del restaurante del hotel, reflejándose en los platos de porcelana blanca y en los cubiertos pulidos. El aroma del café caliente y del pan tostado se mezclaba, creando una sensación engañosa de seguridad—como si el día fuera a desarrollarse con la misma calma que el anterior.
Emma estaba sentada frente a James. Su cabello caía suelto, su expresión serena, aunque no del todo relajada. Desde la noche anterior,