23.
Daniel.
Siento su ira compitiendo con la mía en el estrecho espacio que nos separa. Está molesta, pero yo también lo estoy. Le confesé lo que sentía. Pronuncié esas estúpidas palabras que nunca antes habían salido de mi boca solo para que ella saliera huyendo y luego hiciera de cuenta que no existo. Lleva el último mes aferrándose a cualquier excusa para mantenerme fuera, ignorándome deliberadamente, tratando de seguir adelante mientras nos convertía en un mal recuerdo. Como si eso fuera posib