14.
Daniel.
Verla dormir es todo lo que está bien y mal al mismo tiempo. Su pecho sube y baja despacio con cada respiración, emanando paz e inocencia. Su rostro adquiere un matiz suave, con los labios ligeramente manchados de ese labial rosa ahumado y las pestañas largas acercándose delicadamente a sus pómulos sonrojados. Se ve tan serena y tranquila, que por un momento olvido lo molesta e irritable que puede llegar a ser.
Necesito dejar de contemplarla, alejarme e irme, pero cada vez que quiero i