Llegaron al hospital, Christian aparcó el auto en el estacionamiento y los dos se bajaron. Él se apresuró a alcanzarla y la tomó de la mano poniéndola de nuevo nerviosa.
—Harás que no dejen de mirarnos, no me gusta ser el centro de atención.
—Es problema de ellos, que miren todo lo que quieran.
—Y de Noha, admítelo—él solo sonrió y ella se ruborizó.
—Me encanta cuando te pones así—se detuvo para besarla por sorpresa dejándola sin aliento.
—No puedes ser real—susurró ella sin fuerzas de abrir lo