Habían regresado tarde al hospital, eran casi las once de la noche y no habían tenido éxito a la hora de interrogarle a Andrew, el tipo había evitado decir algo al respecto a pesar de todas las amenazas que se hiciera contra él.
—Créeme, es por tu bien, no quieres saberlo—le había dicho a Christian el desgraciado, y recordarlo le enfurecía aún más.
Estaban en el cuarto donde habían dejado a Karen después de la operación. Anna les explicó que ella estaba fuera de peligro, que habían extraído los