Christian estaba en el rellano, seguía incrédulo, ¿de verdad había sido su madre? ¿Cómo podía creer algo igual? No podía ser cierto, a ella le gustaba Karen, y aunque no fuera así, no la creía capaz de cometer algo igual, quizás su padre, pero ella no. Solo había una manera de averiguarlo. Con su móvil ya a mano marcó el número de su madre y se llevó el móvil al oído. Su madre contestó de inmediato.
—Erick, por fin llamas. ¿Cómo estás cariño?
—¿Contrataste a alguien para que le hiciera daño a K