CAPÍTULO 56
Noah se quedó sin palabras. La lógica de Leo y la poesía de Lía lo estaban acorralando. Pero fue el pequeño Luca el encargado de dar el golpe de gracia y poner el punto final a sus argumentos.
–Escúchame bien tío, en los negocios nadie firma un contrato con garantía de eternidad. Pero nosotros tres hemos votado. Si el problema es que te da miedo hacernos daño si la cosa entre ustedes falla…, bueno, lo resolveremos porque somos un equipo. En caso de que el sistema colapse