La noticia de la boda relámpago de Luca Moretti había corrido como pólvora en los círculos sociales y financieros del continente, y con ella, inevitablemente, llegaron los rumores. Emma lo sabía desde el principio, un hombre de su posición no podía casarse de la noche a la mañana sin despertar la curiosidad morbosa de periodistas, columnistas de sociedad y, sobre todo, de las cuentas anónimas que parecían dedicar sus días enteros a diseccionar la vida de cualquiera con suficiente dinero como pa