El silencio que siguió a las palabras de Luca se extendió entre ambos con una densidad distinta a todos los silencios anteriores que habían compartido. Emma lo miró, todavía con los ojos húmedos, sin saber muy bien qué hacer con esa confesión inesperada que él mismo parecía sorprendido de haber pronunciado en voz alta.
—No tienes que decir eso solo para hacerme sentir mejor —murmuró Emma, secándose los restos de lágrimas con el dorso de la mano, insegura de cómo interpretar ese momento de vulne