La chica queda completamente aturdida con la información que acabo de darle.
―¿Me estás tomando el pelo?
Como si tuviera ánimos para hacerlo.
―No, cada palabra que he dicho es cierta.
Le indico mientras me termino de poner la ropa.
―¿Por qué siempre me topo con los infieles y perdedores?
Porque no te tomas el tiempo para conocerlos bien antes de traerlos a tu casa. No se lo digo, lo reservo para mí mismo. Ignoro su pregunta, en cambio, me preocupo por averiguar si me acosté con ella.
―¿Qué paso