Termino mi comida y abandono mi habitación para encargarme de la Nana. Espero que esta vez pueda comer un poco más de lo que lo hizo la última vez. Se ha negado a hacerlo y ello ha resultado en una pérdida de peso excesiva que me tiene preocupada.
Abro la puerta, sonrío al verla despierta.
―Buenas tardes, Nana.
Su cara está muy demacrada y a cada día que pasa, su salud desmejora.
―Buenas tardes, cariño.
Apenas puede pronunciar palabra, pero nunca abandona esa extraordinaria sonrisa que lleva di