Abro los ojos y, una vez más, no lo encuentro junto a mí. Tal vez esta sea su manera, follar y dejar abandonado a su polvo del momento. ¡Idiota de mí!
Suspiro profundo y mientras mantengo la mirada fija en el techo, viendo a la nada en medio de esta inmensa oscuridad, recapacito sobre todo lo que ha sucedido durante estas últimas horas. No entiendo por qué razón, cuando estoy junto a Anthony mi cerebro se vuelve papilla. Es como si se embotara y no pensara en nada más. Y lo que me da más enojo