Reconsidero lo que acabo de decir y lo arreglo de inmediato. No quiero que piense que ella me interesa. ¡Joder! Ya no sé ni lo que digo, primero, le confieso mi amor y luego, lo niego. Ni yo mismo me entiendo.
―Paúl no te lo permitirá.
Me mira de una manera en la que nunca antes lo había hecho.
―¡Me importa una mierd4 si lo quiere o no! ―responde con desparpajo―, él no es mi amigo. Así que tú me ayudarás a quitarlo de mi camino ―¿qué demonios?―. No te habría dicho nada de saber que ella te in