Me quedo allí parado, mirándola alejarse sin saber qué diablos está pasando. El dolor de cabeza persiste, pero en todo lo que se centra mi preocupación es en mi mujer y en su incomprensible reacción. El portazo suena cuando ella abandona la habitación y es entonces que caigo en cuenta del lugar en el que me encuentro.
¿Dónde diablos estoy?
Giro mi cabeza y observo todo a mi alrededor. No reconozco este lugar. Pero, ¿qué hacemos aquí y cómo llegué a esta casa? No lo recuerdo. Estoy confuso. Int