55. Capítulo: "Marcados por Las vivencias"
—No tengo palabras para expresar lo mucho que me alegra conocerte, dulce muchacha —habló con el acento árabe marcado en sus palabras. A pesar de todo manejaba bien nuestro idioma. Se inclinó besando el dorso de mi mano —. ¿Puedo darte un abrazo?
Cómo decirle que no.
La abracé tomando la iniciativa.
Pude palpar cierta familiaridad, esa confianza instantánea envolviendo la unión.
—Al fin te conozco, Mariané. ¿Cómo estás? —se separó.
—Y-yo… lo siento, de saber que venía, me habría arreglado —