48. La Pequeña Sobrina del Millonario
Pesadumbre
—Pasó el tiempo y lo inevitable surgió. Me sentí un monstruo deseándola en silencio, de pensarla sin pudor —enterró la cara en sus manos, avergonzado —. Me esforcé por hacer bien el rol de tío, lo juro. Pero a medida que fue creciendo todo se torció, acercarme a ella significó una tortura. La quería tanto, pero no de la manera correcta, de modo que decidí tomar distancia pretendiendo mitigar los malos pensamientos. Dejé de acompañarla durante las comidas, de entablar hasta la más ton