40. Capítulo: "Tocando Fondo"
Reconocí la varonil habitación, después de un par de bostezos. El espacio de Ismaíl estaba vacío. Respiré profundo. De seguro ya estaba alistándose para ir a trabajar.
No me equivoqué, hizo acto de presencia enfundado en un traje azul marino que le sentaba de maravilla. Saludé saliendo de su enorme cama, se veía perfecto.
—¿Te sientes mejor?
—Buenos días, Mariané. Estaré bien —me regaló una sonrisa —. Gracias por permanecer a mi lado.
—Está bien, puedo prepararte el desayuno, no es bueno em