30. Capítulo: "La Pequeña Sobrina del Millonario"
—B-bueno la verdad…—empezó a jugar con el dobladillo de su vestido cachemira. La tela suave y sedosa se amoldaba perfecta a su silueta. Lo que ella empezaba a odiar de sí, él lo amaba. Podía darse cuenta de que, bajo la seda rosa palo, se escondía un monumento merecedor de honra y amor. Temblaba en el profundo nerviosismo de no saber expresar sus emociones, la atrajo a él, todavía seguían en medio del pasillo desolado, para suerte de ambos. Desquiciado con todo ese rojizo surtiendo sus hombros