31. Capítulo: "La Pequeña Sobrina del Millonario"
»Nunca me sentí tan desorientado, tuve que clavar la mirada en sus ojos y salvarme, porque ella era mi brújula, la dirección correcta a pesar de que a veces los dos encontrábamos la dulce perdición«.
᯽Miedo᯽
Mariané se levantó con el alba. No supo por qué ya no quería estar ahí, lejos de casa. Esa mañana, después de recibir el servicio a la habitación, se lo platicó a Ismaíl y llegaron a la conclusión de que volverían a los Estados Unidos. Solo habían pasado tres días allí, y ya era un hecho el