La voz de Lucy fue tan fuerte y segura que hizo eco en toda la casa. Había hablado lo suficientemente alto como para que Sawyer pudiese escucharla sin esfuerzo.
Todo lo que ella necesitaba era hacerle saber a él lo mucho que lo apreciaba, lo mucho que significaba que la estuviese ayudando con todo lo que tenía encima.
Para sorpresa de todos, la madre de Lucy estalló en aplausos y chillidos bajos alegres.
—¡Ay, Lucy! No tienes ni idea de lo feliz que eso me hace. Es bueno verte con alguien que s