26 Solo queda rezar.
Macarena
Mi respiración sale entre cortada, mis piernas tiemblan como si fueran de gelatina, y mi corazón estoy segura de que dentro de poco saldrá de mi pecho, aun así, continúo corriendo al tiempo que me pregunto porque rayos estoy siguiendo a Felipe al lugar donde se escuchó el estruendo, en lugar de correr al lado contrario, para ponerme a resguardo y es cuando el rubio grita con desespero, que recuerdo porque lo estoy siguiendo y no estoy huyendo por mi vida.
— ¡Hijo! ¡hijo! ¡Pedro donde e