27 El inferno.
Hades le hizo honor al apodo que había heredado de su padre, sus manos eran dos alas y en cada una de ellas sus arma, cumplían la función de la guadaña, sus movimientos se los podrían comparar con un baile de ballet, la destreza al gira, la delicadeza al mover sus manos y la fuerza al jalar del gatilló y repeler la sacudida sin que el blanco se saliera de foco, era única, tenía sed de sangre, deseaba torturar a cada uno de esos hombres, pero por ahora, solo apuntaba, jalaba el gatillo y matab