POV de JOSE
La casa era blanca, con persianas azules que golpeaban contra el muro cuando el viento de levante soplaba desde el mar. Estábamos a tres mil kilómetros de las montañas, en un enclave donde el idioma apenas me resultaba familiar y donde el sol, constante y punzante, parecía haber borrado cualquier rastro de la nieve que durante meses nos sirvió de sudario.
Para cualquier vecino, éramos una pareja de mediana edad que había ahorrado lo suficiente para retirarse pronto. Un contable, qui