POV de NINA
Estiré la mano a ciegas. Seda vacía. Al abrir los ojos, la penumbra del ala oeste de la Castellana me devolvió la confirmación de mi peor diagnóstico: el bulto gris de las gasas usadas y el catéter del suero arrancado yacían sobre la mesa de noche, junto a una mancha pastosa de plasma O negativo que ya se había secado sobre la madera cara.
—Maldito sosiopat —siseé entre dientes, saltando de la cama con una descarga de adrenalina que me borró el letargo del cerebro.
No me detuve a po