POV de NINA
Miré la gota de sangre que acababa de estamparse contra el ébano de mi escritorio. Se expandió lentamente, tiñendo las vetas oscuras de la madera importada. Una mancha sucia en mi superficie perfecta. Levanté los ojos hacia él a través de mis gafas de lectura. Jose seguía allí, con la camisa rota colgando como girones de un estandarte derrotado y el vendaje limpio que le había puesto hacía quince minutos completamente arruinado.
—Te dije que te quedaras en el sofá —dije, mi voz sali