POV de JOSE
Intenté respirar hondo, pero el nailon que Nina acababa de enterrar en mi pulmón derecho me devolvió un latigazo de fuego directo a las vértebras. Me importó una mierda. Apoyé las palmas de las manos en el cuero negro del sofá y empujé mi cuerpo hacia arriba. La venda limpia comenzó a teñirse de rosa antes de que lograra ponerme completamente de pie, pero no me detuve hasta que alineé los hombros.
—Quédate sentado, Jose —la voz de Nina no tembló, pero sus ojos negros se clavaron en