POV de JOSE
No era el olor de la oficina. Tampoco el de la clínica de París ni el desinfectante barato del hospital de Sevilla. Este aroma era espeso, privado, el tipo de fragancia que solo existía detrás de las puertas que Nina cerraba con llave doble cuando el resto del mundo se apagaba.
Abrí los ojos lentamente. El techo no era blanco; era de un gris antracita oscuro, mate, iluminado apenas por la línea de luz de la Castellana que se filtraba por las persianas automáticas. Intenté mover el b