POV de JOSE
Cada paso hacia el ascensor privado era un maldito calvario. Sentía el nailon estirándose, rajando los bordes de la piel que Nina había cosido sin anestesia. Sabía a hierro. Tenía la boca seca y las sienes latiendo a mil, pero el sosiopat ya estaba al volante de mi cabeza. El dolor era solo ruido de fondo.
Entré al ascensor y golpeé el botón del sótano con el puño. Las puertas de espejo se cerraron, devolviéndome la imagen de un espectro con traje negro desabotonado, la camisa parti